Huracán, de antemano, ya dependía de otros resultados, además de tener la obligación de ganar todos los partidos restantes, para poder ingresar a la Copa Sudamericana a comenzar en el próximo semestre. Bajo esas condiciones, el Globo no pudo superar al, hasta aquí, puntero del torneo, Estudiantes de La Plata, con el cual empataron en uno en un partido aburrido y peleado en mitad de cancha. Además, los resultados ajenos tampoco ayudaron y de esta forma, Huracán ya no tiene posibilidad alguna de ingresar a la citada copa. Estudiantes, por su parte, tampoco se fue contento con el empate ya que la victoria de River, lo deja dos puntos por detrás del conjunto de Nuñez (quedando 2 fechas por jugar). Ahora, el Globo enfrentará al casi condenado a la Promoción, Racing, con el objetivo de seguir sumando puntos (recordar que la Copa Libertadores del siguiente año será una sumatoria de esta temporada más el apertura venidero) y aceitar el buen funcionamiento del equipo.
Cuando los equipos aún no se habían acomodado en el campo de juego, llegó la jugada polémica que desembocó en el penal para Estudiantes. Paolo Goltz, extremadamente confiado, le “dejó” la pelota a Barovero, sin darse cuenta que por su espalda acechaba un delantero pincha. El arquero, percatado, salió rápido y a romper. La pelota le terminó quedando a Moreno y Fabianesi fuera del área, quien la paró y remató al arco desguarnecido, pero en el camino se encontró con los brazos de Puertas, que fueron levantados por el defensor para cubrirse la cara. Para el árbitro Saúl Laverni era penal. Para nosotros, también. El defensor elevó en demasía sus brazos, y si bien es una jugada clásica de “interpretación arbitral”, era una jugada neta de gol ya que el arco estaba sin su arquero (todas estas polémicas se acabarán cuando la International Board se expida al respecto y decida que toda mano en el área –intencional o no- debe ser cobrada). En fín, Verón (a quien se le dedicó su cántico favorito: “…el que no salta es un inglés…”) se hizo cargó de la ejecución con un potente remate cruzado que Barovero casi llega a sacar. Desde el vestuario, el visitante se encontraba con la ventaja. Ese karma parecía que había sido superado por el Globo (fue algo usual en el torneo pasado), y más si tenemos en cuenta que se generó por un error defensivo (algo que también esta escaseando últimamente en el funcionamiento de Huracán). A los 11 minutos, Toranzo metió un centro pasado para la entrada solitaria de Goltz que definió tibiamente a las manos del quemero Andujar. Para el cuarto de hora, y por el penal en contra, la hinchada quemera ya se volvía loco con el árbitro ya que percibía que éste comenzaba a ser manejado por el capitán de Estudiantes, como esta sucediendo últimamente. A los 24, Estudiantes contaba con otra chance clara: una contra encontró a Lázzaro frente a Barovero, pero el delantero demoró su definición y le dio tiempo a Domínguez de recomponerse y cruzarse ante el remate. La jugada terminó en un corner que derivó en otra situación clara: Alayes cabeceó sólo en la puerta del área chica (Goltz lo perdió), y la pelota dio en el palo derecho de Barovero. Huracán zafaba de un marcador que podía haber sido inlevantable. Del casi 0-2, se llegaba al empate: a los 27, a través de un tiro libre de Zarif desde la izquierda (prácticamente, un corner corto), la pelota fue enviada al primer palo para la anticipación de Federico Nieto, quien metió un cabezazo de su autoría para emparejar el partido. Hay que decir que si bien Estudiantes había tenido dichas claras chances, el Globo era apenas mejor gracias a que ganaba la batalla del medio. Apenas conseguido el empate, el Pincha fue a buscar y terminó asustando con un remate de Braña de afuera tras un regalo de Arano. Diez minutos más tarde, Laverni inventó una falta en la puerta del área para el visitante. Moreno y Fabianesi le pegó y Barovero protagonizó la atajada de la tarde volando al ángulo derecho de su portería. Luego, sólo quedaría tiempo para un remate de Toranzo a las manos de Andujar.
El segundo tiempo se encontró con una situación similar a la que se dio a finales del primero: disparo de Toranzo, bien solventado por el arquero visitante. El partido se presentaba de la misma forma: muy peleado, sin chances de gol, en el que Huracán predominaba en el medio. A los 60, Toranzo metió una deliciosa asistencia para Franzoia, quien, solo frente a Andujar, la punteó ante la salida del arquero, yéndose la pelota afuera por centímetros. Era la victoria. Luego de eso, el partido se hundía cada vez más en la ordinariedad. Las chances de gol eran tan solo esbozos: cabezazo de Alayes por arriba, zurdazo tibio de Nieto que Andujar saco al corner. La última jugada fue para el visitante y fue bien peligrosa: luego de un corner despejado, Verón vuelve a meter la pelota al área a través de un pelotazo largo, sin destino. Barovero salio rápidamente para controlar la situación pero, confiando en que la pelota iba a salir por línea de fondo, se durmió y Desábato metió el pie antes de que salga, metiendo un centro para su compañero de zaga Alayes, quien de primera le pegó al arco y Puertas pudo sacar el peligro a dos metros del arco desguarnecido. Era la última jugada de un partido en el que Huracán mereció un poquito más por su iniciativa de juego y su dominio territorial, aunque las chances más claras (sacando la de Franzoia) fueron para el visitante.
Ahora, el golpeado Racing. Hay que volver a la victoria para seguir sumando y condenar al celeste y blanco a jugar una Promoción (o a algo peor si es que se dan otros resultados).